sábado, 8 de enero de 2011

El heladero asesino

Ya se escucha aquella musiquilla, una alegre y dulce melodía, dulce como lo que anuncia, anuncia helados y paletas congeladas. Esa dulce melodía, que aquel camión emitía.
Ya se va acercando y se va escuchando cada vez mas cerca, los niños se entusiasman y el dinero que le dieron sus padres preparan.
Ya se ve ya se acerca, el camión de los helados, todos los niños se aproximan y pide cada quien su helado.
Con una risa maquiavélica, el heladero regordete despachaba, con un poco de sudor en la cara, con ojos bien abiertos, muy entusiasta por su trabajo, así era como el heladero trabajaba.
Los niños muy entusiasmados, obtienen al fin sus helados y paletas, los chupan y los lamen y disfrutan así de ese dulce placer, muy bueno para días calurosos.
El heladero arranca la camioneta, mientras los niños disfrutaban, cuando de pronto uno de ellos empieza a vomitar, otros les siguen y vomitan también. Empiezan con el contenido estomacal, los jugos gástricos y terminaron vomitando sangre.
Las tripas se les salían con contracciones en el vientre, con gran dolor se retorcían y morían lentamente. No fue hasta que todos dieron su ultima exhalación, que el lugar quedo tranquilo, sin risa de los niños, pero tampoco sin sus gritos de dolor, ya solo se oía, la musiquilla dulce y alegre, del heladero.

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