Nemo era un monstruo que vivía en las cuevas oscuras de Terran, tenía una familia y amistades, pero más aun, tenía un compromiso con la sociedad. Nemo era el hijo menor del rey de los montruos, sin embargo, su única hermana, que se supone que fuera la siguiente reina, estaba enferma, muy enferma y probablemente no podría reinar. Nemo pecaba de soñar con la belleza.
Por lo tanto, Nemo tendría que gobernar las cuevas de Terran y guiar a los monstruos a la paz y estabilidad social que tanto trabajo les costaba tener, porque claro, eran monstruos. Sin embargo a Nemo no le gustaba mucho esta idea de gobernar Terran, el prefería vivir solo, a gusto, con un linda pareja y en convivencia con la naturaleza, nunca consideró que su carácter fuera el ideal de un rey, por lo menos no de un rey monstruo.
Pero Nemo asumia sus responsabilidades y era preparado de la misma forma en la que su hermana fue preparada para gobernar, pero en esta preparación Nemo se sentía muy solo, muy perdido y deseaba tanto amar, no le quedaba más que amar a la naturaleza, amar a la Madre Tierra, pues amar a alguien igual o a el mismo, era algo asqueroso, inconcebible, algo monstruoso.
Pero Nemo asumia sus responsabilidades y era preparado de la misma forma en la que su hermana fue preparada para gobernar, pero en esta preparación Nemo se sentía muy solo, muy perdido y deseaba tanto amar, no le quedaba más que amar a la naturaleza, amar a la Madre Tierra, pues amar a alguien igual o a el mismo, era algo asqueroso, inconcebible, algo monstruoso.
Un día Nemo tuvo que bajar a la pradera de Utopía como parte de sus quehaceres cotidianos, tenía que bajar para recolectar hiervas curativas para los monstruos, hiervas que solo se dan en Utopía. Utopía es una tierra de ensueño, una tierra mística que guarda muchos secretos, pero es por lo mismo que muchas criaturas se pueden perder aquí, confundiendo la realidad con fantasías, solo seres seleccionados podían entrar a Utopía, pues la mayoría se volvería loco con la belleza de esta tierra, locos hasta morir.
Utopía estaba dividida en dos grandes porciones, la parte sombría, que era donde las sombras de Terran ocultan las más perversas y peligrosas fantasías y placeres de la Madre Tierra. La otra mitad estaba siempre alumbrada por el cielo y ahí danzaban la paz y la alegría, los sueños románticos y las grandes virtudes de la vida.
Nemo iba normalmente al área sombría, pues ahí se encontraban las hiervas que necesitaba y el mismo se sentía indigno de pisar el lado brilloso. Pero ese día en especial, se acerco mucho al lado claro, tanto que la luz solar lo cegaba un poco. Mientras recogía las hiervas necesitabas escuchó la melodía más hermosa que en su vida había escuchado, parecía irreal y cuando alzó sus ojos la vio, era un ángel tocando una flauta, mientras la tela de su vestido blanco desgarrado se movía con el viento, el sol brillante iluminaba sus esplendidas alas blancas con algunas plumas negras, su cabello era muy largo y sedoso, su cuerpo perfecto y su belleza superaba por mucho la idea que Nemo tenía de los ángeles.
El monstruo no pudo evitarlo y se dirigió hacia el ángel, contemplándola, admirándola, cuando esta criatura divina sintió su mirada, dejó de tocar y lo vio con sus hermosos ojos grises. Lo primero que hizo fue sonreír, encontró en el monstruo belleza y no pudo evitar quedar extasiada de contemplarlo y conocerlo. Curiosa, el ángel le habló, le pidió que se acercara y Nemo nerviosamente lo hizo. Esta se presentó como Ali y quedaron de verse ahí mismo al día siguiente, a la misma hora.
Y así lo hicieron, se volvieron a ver y se citaban en el mismo lugar cada día, en el mismo lugar, pero siempre cada quien en su lado, ninguno atravesaba el lado contrario al que estaban acostumbrados. Nemo y Ali se conectaron rápidamente y surgió entre ellos una relación de amistad muy pura y muy profunda. Ali le tocaba la flauta cada que se veían y Nemo quedaba cada vez más impresionado por la belleza de sus melodías, deseaba ser bueno en algo para retribuir estos regalos de belleza a su amiga.
Nemo estaba extasiado por conocer al ángel más hermoso que existía, mientras más la conocía más se fascinaba con ella, era un ser tan perfecto, tan hermoso por fuera y por dentro. Sin embargo, a medida que Nemo conocía más a Ali, este se atormentaba más y más, pues se estaba enamorando locamente de Ali, pero sabía que un ángel así jamás se juntaría con un monstruo y menos como Nemo y mientras más descubria su perfección, más se apagaban las ilusiones de Nemo con Ali.
Lo que Nemo no sabía era que Ali se estaba enamorando igualmente del monstruo, ella era tan perfecta que no veía la fealdad de su físico, ni la fealdad de su persona, ella solo veía el lado romántico y soñador de Nemo, lo que encontraba por alguna razón sumamente interesante y profundo. En el ángel comenzaba a surgir una pasión ardiente y con posible extensión infinita hacia el monstruo.
Un día Ali invitó a Nemo a pasar al lado claro, para que se dieran un abrazo. Nemo muy nervioso y con algunas dudas acepto, con tal de tener contacto físico con Ali cruzó la línea que separaba a Utopía, el sol baño su piel grisácea y putrefacta, los cuerpos de las dos criaturas se unieron en un fuerte abrazo, el cuerpo deforme de Nemo era protegido por las alas de Ali.
Su abrazo fue tan pacional y sincero, que ninguno de los dos quería que terminara, Ali encantada invito a Nemo a que fuera al reino donde ella vivía, al cielo, con los ángeles. Ella confesó estar enamorada de él. Nemo quedó pasmado con esta noticia, pero lo pensó mucho, tenía que seguir con los entrenamientos para gobernar en caso de que su hermana no se aliviara, tenía compromisos, que nunca pidió, pero que al final eran compromisos y una visita al cielo podría confundirlo bastante.
Nemo le pidió una noche para pensarlo y tomar una buena decisión. Al recordar la confesión que le hizo Ali y lo pasional que fue su abrazo, tomo una decisión, iría al cielo para visitarla, para conocer la perfección tan ajena en Terran. Al día siguiente, Ali tomó a Nemo, lo abrazó y alzo vuelo, hacia las nubes, dejando atrás el valle de Utopía y más lejos aun las cuevas de Terran.
Al llegar al cielo, Nemo quedó anonadado, vio ángeles volando por doquier, danzando entre las nubes, el ambiente era tan sereno, la vista tan bella, los ángeles tan bonitos (aunque no tanto como Ali), el cielo era realmente el reino de la perfección. Ali lo llevó a su hogar, una nube grande y densa, un poco oscura lo que le recordaba su reino, pero sin dejar de ser clara y brillante como todo el cielo.
Nemo y Ali unieron sus cuerpos declarándose amor el uno al otro, se unieron de una forma muy pasional, muy rítmica y perfecta. El monstruo tomó una importante decisión, se quedaría en el cielo, al lado de su amor, pues no solo en ella encontraba felicidad, sino en todo el reino celestial, pues podía amar libremente, podía soñar, sin preocupaciones innecesarias, sin ataduras. Su padre seguía siendo el rey de Terran y en caso de que muriese estaba su hermana, aunque algo enferma, pero era la heredera legitima.
Nemo se quedó en el cielo y pasó ahí los mejores momentos de su vida, los ángeles lo aceptaron y lo quería, lo consideraban uno más de ellos, sin tomar en cuenta sus cuernos, su cuerpo deforme y su piel putrefacta.
La relación entre Nemo y Ali creció, volviéndose exageradamente intima y profunda. Todo parecía tan perfecto, cuando de pronto, la vida de Nemo se arruinaría por completo. El rey de Terran murió y la enfermedad de su hija avanzó considerablemente, dejándola inmóvil casi por completo, los monstruos necesitaban un rey, alguien que los guiara.
Nemo le pidió a Ali que lo llevara volando a Terran, donde trataría de arreglar las cosas y hacer lo mejor para todos. Ali preocupada lo dejó en Utopía, pues un ángel el Terran causaría mucha polémica y su vida correría muchos riesgos.
Nemo corrió hacia el parlamento, para que una decisión fuera tomada. Él no quería gobernar Terran, no se sentía listo, preparado, lo suficientemente fuerte, además, el quería seguir en el cielo con Ali. Una vez en el parlamento, los monstruos le dijeron que no había opción, él tenía que gobernar Terran, necesitaban a un rey y él era el siguiente en la línea de sucesión.
Nemo rompió en lagrimas y confesó no querer hacerlo, que nunca quiso tener esas responsabilidades, no quería vivir ahí, por fin había encontrado un lugar perfecto, donde era aceptado y podía perseguir sus sueños. Pero esa no era la prioridad del asunto, el monstruo estúpido e infantil tenía que tragarse sus inmaduras lagrimas y aceptar sus deberes, deshacer su bienestar por el bienestar de su pueblo.
Nemo fue coronado y las laboriosas tareas de monarca le impidieron regresar al cielo, le impidieron ver a Ali. El ángel, iba diariamente a Utopía con esperanzas de ver a su amado, pero siempre era en vano, cada día sus ilusiones se pagaban más y más. Hasta que desistió y su corazón se rompió.
La Madre Naturaleza al enterarse del sufrimiento de su criatura más perfecta, decidió castigar a Nemo, atormentándolo día y noche hasta que fuera perdiendo poco a poco la razón. Esto aunado a su poca preparación para gobernar, llevó a Terran a una época de sufrimiento, de escasez y miseria, causando revueltas y una sociedad anarquista.
Los monstruos odiando a su monarca, lo secuestraron, le quitaron la corona de sus cuernos y lo sacrificaron a la luz de la luna. Y ahí quedó la patética vida del monstruo más monstruoso jamás vivió, murió junto con sus tontos sueños de belleza. El monstruo que desilusionó al ángel más perfecto de la historia, así como a toda la sociedad de Terran, dejándolos en una miseria incomparable, démosle gracias a la Madre Naturaleza que este ser tan grotesco murió y obtuvo lo que merecía, no existir nunca más.
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