jueves, 4 de noviembre de 2010

Lithyum, el ángel que se enamoró

Lythium el ángel que se enamoró
Todos los ángeles guardianes tienen seres mortales, habitantes de la tierra a quienes tienen que proteger, los cuidan de las malas tentaciones y procuran infundirles bunas intenciones, mantenerlos con pocas ambiciones y los alientan a enfrentar a los problemas de la vida.
Entre ellos existió un ángel muy singular, que se diferenció de todos, su nombre era Lythium y era un ángel muy sentimental y muy emotivo para su profesión.
Lythium volaba y cuidaba de sus seres a los que debía guardar, pero entre ellos, había una chica que era especial para él, se trataba de Julieta, una joven que llevaba una vida de infortunio. Sus padres la explotaban haciéndola trabajar día y noche en el mercado de la aldea, vendiendo pollos y huevos que la familia proveía, para después llegar a su casa y hacer los labores domésticos.
No era fea, mas no era tampoco una belleza y considerando lo miserable de su situación, se veía imposibilitada que algún buen mozo se fijara en ella. Pero Lythium, su ángel guardián, hallaba una belleza extrema en aquella pobre criatura de Dios. Durante las noches, Lythium se escurría hasta la ventana de la niña y la veía dormir, preguntándose, ¿cómo es posible que un ser tan bello e inocente sufra tanto y sea tan desdichada?
Lythium, le fue tomando más y más cariño y amor a esta chica, hasta que su amor llego a ser mayor al amor de un ángel de la  guardada. Lythium sabia que un ángel no se podía enamorar de un mortal, pero sus sentimientos eran inevitables, por lo que un día decidió declarar su amor.
Mientras Julieta dormía, sintió una muy fuerte presencia en su habitación, una presencia llena de paz, tranquilidad y amor. Al voltear a su ventana, se encontró con un ser completamente hermoso, ningún mortal podría siquiera imaginar la belleza que Julieta vió en su ventana. Su piel pálida, ojos grisáceos, cabello negro, largo y un poco desalineado eran enmarcados por unas grandes y misteriosas alas blanco grisáceas.
Lythium fue directo, le declaró su amor y le ofreció llevar una relación secreta durante las noches, que eran las horas en las que la omnipresencia de Dios se debilitaba más y los pecados del mundo salían a rebosar. Julieta no pudo evitar los encantos de su ser guardián, por quien también sentía un amor celestial indescriptible.
Lythium se acerco a Julieta, la abrazo y le dio placentero e inocente beso. Cuando sus labios se separaron de los de ella, este encontró a su amada tendida muerta entre sus brazos. Lythium no sabia que el amor entre ángeles y mortales era tan prohibido, que la consecuencia de esta era la muerte de la mortal, siendo llevada no al cielo sino al limbo.
Lythium perdió la cordura, nunca había roto las reglas dictadas por el Dios padre. Desesperado, sin saber que hacer, tomo el cuerpo de Julieta y se puso a volar alrededor de la Tierra. Perseguía a la noche para ocultarse de Dios. Volaba y volaba, con el cuerpo de Lythium en los brazos, mientras buscaba la solución a su situación.
Así estuvo hasta la Luna los descubrió, al darse cuenta de la situación, le hizo informar a Dios lo que había hecho su ángel y la forma en la que se ocultaba de el.
Dios lo buscó, lo llevó frente a el y por haber roto tan estricta regla, Dios castigo y maldijo a Lythium. Su castigo era renacer como un ser humano, viviría los infortunios de estos sin contar con un ángel guardián, pero lo más importante, llevaría una marca demoniaca que serviría para marcar el pecado celestial que cometió. Pero Lythium no era un ángel malvado, Lythium era solamente un ángel enamorado.

hada de las estrellas


Ya se esta metiendo el sol
la luna empieza a salir.
Se escucha un mágico son
el de las estrellas al latir

Las nubes cubren el cielo
adornan el negro telón.
Crean un ambiente perfecto
se escucha esa hermosa canción

Ya baja el hada danzando
con su vestido de estrellas
La luna ya tarareando
para animar a su princesa

Usa un vestido negro
hecho de trozos de gaza
Uno que flota con el viento,
y que con el aire baila.

Una vez que empieza a bailar
de sus ser explota un polvo
Uno que nos hace soñar
ya sea en pareja o solos.

Ya sea despierto o dormidos
todos un poco soñamos
Del mundo nos excluimos
y a las criaturas amamos

Sea dormidos o despiertos
el hada nos hace soñar
Ella nos brinda el derecho
de un poco de felicidad.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El alma de un arbol

He vivido por cientos de años y viviré por cientos más. Lo he visto todo y de todo eh pasar. He visto romance y conflictos, relaciones y guerras. Soy guardian de los mas variados secretos, algunos sencillos e intranscendentales, otros  oscuros y temibles
Soy testigo de relaciones tiernos e inocentes así como de los mas perversos actos sexuales que vienen al bosque a realizar.
Soy extasiado cuando tallan sobre mi, me hacen sentir vivo. No lo saben, pero la inutilidad de sus marcas sobre mi me causan un tremendo placer cuando laceran mi corteza con sus inocentes sueños de amor eterno, simbolizando sus sueños con una navaja que desquebraja mi ser.
Vengan a mi, tengo muchas historias que contar, no saben todo lo que e vivido y si vienen conmigo serán parte de mi vivir.
De dia los encanto y de noche los aterrorizo, mas nada deben sentir, solo soy un anciano, una importante pieza del ecosistema, no soy un adorno creado para crear emociones. Más disfruto de las reacciones que causo algunos.
Algunos solo me ignoran y a mis compañeros matan, otros desbordan de sentimiento y pasión tan solo con mi paciencia.
Vengan conmigo, imprégnense en mi,  confíenme sus secretos que  a nadie se los diré.

martes, 2 de noviembre de 2010

Sin control en su ser

Cardigan era un inventor, inventaba y creaba artefactos para el bienestar y la comodidad de la comunidad. Sin embargo, Cardigan se encontraba solo, necesitaba ayudas sutiles que las grandes maquinas no podían hacer, sin mencionar la compañía que necesitaba el inventor.
Es por eso que creo a Thery, un muñeco que se movía mecánicamente, ayudaba a Cardigan apretando algunos tornillos, facilitándole algunas herramientas y cargando algunos objetos pesados que el viejo no podía ya cargar.
Eso era a la hora del trabajo, pero por las tardes, Cardigan como todo buen ermitaño alejado de la sociedad, tenía un horario bien establecido de actividades obsesivas compulsivas, como tomar café a las 6, leer el periódico a las 7, limpiar la casa de 8 a 8:30, etc.
Para esto ocupaba a Thery como compañía, lo creo de tal forma que su compañía fuera agradable, era educado y callado, físicamente era muy bello y estético. Pasaban todas las tardes charlando, sobre todo a la hora del café. Aunque quien realmente hablaba era el creador, mientras que el creado solo escuchaba y se quedaba callado.
Pobre Thery, abusado por su amo, sufría día y noche soportándolo. Lo quería, mas no podía evitar ser tan maltratado. Lo hacia trabajar de mas, le hacia escuchar sus incoherentes historias de anciano con mente en decadencia. Pero sobre todo, tenia control total sobre el.
Cuanto le hubiera gustado a Thery matarse, mas no podía, no tenia control sobre su mente, sus emociones, sobre su cuerpo. No le correspondía decidir si su vida continuaría o cesaría, no era dueño de él mismo, además de que no estaba programado para matarse. Inclusive era egoísta de su parte pensar en el suicidio, pues Cardigan se esforzó mucho en crearlo y se esforzaba aun más en darle mantenimiento.
Vivía diario, día a día siendo carcomido por el dolor ocasionado por esta especie de inmortalidad y de impotencia. Pasaron así meses, hasta que un día Cardigan murió,  pero, no pudo desactivar a Thery y Thery no se podía quitar la vida. El dueño de Thery ya no existía, mas esto no le daba control sobre el, no estaba programado tampoco para matarse. Así que vive por la eternidad, sufriendo de soledad y melancolía, mientras que su esqueleto mecánico se oxida y deteriora cada día más, lo que le dificulta moverse, cada día sufriendo más, cada día más inútil.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La leyenda de la princesa abandonada

Cuenta la leyenda, que existió en estos reinos, una princesa llamada Sarah, una princesa que por su fealdad maldita, era rechazada por sus padres, estos la encerraron en su castillo. La verdad es que sus padres no odiaban a su hija, y esta no era tampoco tan fea, pero la belleza de sus hermanas, hacía que los reyes enfocaran toda su atención en buscarles buena pareja a sus hijas, príncipes, lords o caballeros. En cambio, a Sarah preferían tenerla encerrada en un castillo alejado en las montañas. Metiéndola en la torre más alta y brindándole diversos entretenimientos, entre ellos, llenar su cuarto de su flor favorita, las violetas.
Su único contacto con el mundo era cuando se asomaba desde su cuarto, hallado en la torre mas alta, viendo desde ahí como pasaban los aldeanos, los trabajadores y los esclavos. Cuando Sarah era ya toda una señorita, se deprimía por no tener alguien quien la amase, mientras que sus hermanas estaban llenas de pretendientes.
Un día, mientras desde su torre pensaba y soñaba con una violeta en la mano, por debajo pasaba un caballero extranjero, no había oído hablar de la historia de la princesa, quienes los aldeanos al no haber visto nunca, decían que era horriblemente fea.
Al caballero le cayó una violeta en el hombro, por lo que al mirar hacia arriba, vio la silueta de una dama en posición pensativa. Esta imagen le resultó encantadora y le envió un caballeroso saludo y una reverencia a la princesa. Sorprendida la princesa por esa primera muestra de respeto por un hombre, puso su mente a trabajar al mil y se creo las mas grandes fantasías con aquel caballero.
El caballero pasaba seguido por ahí, para ver a la dama que le había hecho sentir curiosidad, mientras que Sarah igualmente encantada le arrojaba una violeta cada que lo veía.  No tardó este en saludarla con palabras y empezar a charlar. Días y días pasaban, charlaban, se platicaban sus emociones, sus sueños y surgió entre los dos un profunda conexión que creo un gran amor entre los dos.
El caballero decidió rescatarla del castillo para después casarse con ella. Fue a declararle su amor a la princesa Sarah y pedirle matrimonio, que se quedó tan emocionalmente sorprendida, que tardo algunos segundos en emotivamente decir si.
Acordaron una fecha en la que el caballero la rescataría y se irían del reino para empezar una nueva vida. Pero el caballero al platicar su plan en una taberna, por todos fue advertido. Todos los presentes le advirtieron, le contaron los rumores que se sabia por todo el reino. Le dijeron que la princesa era tan fea, que sus padres la encerraron en el castillo para evitar las burlas de la gente.
La princesa Sarah empacó sus cosas, se puso un lindo vestido apto para viajar, se arregló de la mejor forma que pudo y empezó a soñar con su amor, con su vida como esposa, con su boda… Esperó y esperó, pero el caballero no llegó. El caballero quien lo pensó bien, decidió no ir con ella, pues se hallaba a si mismo como un buen partido y un caballero joven como para desperdiciar su vida con una dama tan fea.
Sarah esperó y esperó, pasaron días, Sarah se volvía a arreglar, diario una nueva violeta se marchitaba. A pesar de lo que le decían sus trabajadores, ella seguía arreglándose diario esperando que llegara el caballero. Sus sueños y sus expectativas crecieron enfermizamente, comenzó a arreglarse cada vez más hasta que se arreglaba con un vestido de novia con velo y corona.
Su locura crecía día a día, por lo que sus padres decidieron encerrarla en su propia torre, para que no espantara ni molestara a los sirvientes y trabajadores. También pusieron vidrios rojos en las ventanas de aquella torre, para no ser vista por la gente que pasaba por ahí. Ya no se quitaba su vestido de novia, pues esperaba que en cualquier minuto llegará su caballero para llevarla al altar. Esperó y esperó, hasta que murió lejos de la más mínima cordura.
Ahora, esta maldito usar violetas en tu boda si esta se realiza en este reino, pues entonces es seguro que a la novia se le aparecerá el fantasma de la Sarah para matarla, pues Sarah era en el fondo buena y ahora como fantasma, prefiere que las novias mueran, en lugar de que sean rechazadas y humilladas igual que lo fue ella.