Cardigan era un inventor, inventaba y creaba artefactos para el bienestar y la comodidad de la comunidad. Sin embargo, Cardigan se encontraba solo, necesitaba ayudas sutiles que las grandes maquinas no podían hacer, sin mencionar la compañía que necesitaba el inventor.
Es por eso que creo a Thery, un muñeco que se movía mecánicamente, ayudaba a Cardigan apretando algunos tornillos, facilitándole algunas herramientas y cargando algunos objetos pesados que el viejo no podía ya cargar.
Eso era a la hora del trabajo, pero por las tardes, Cardigan como todo buen ermitaño alejado de la sociedad, tenía un horario bien establecido de actividades obsesivas compulsivas, como tomar café a las 6, leer el periódico a las 7, limpiar la casa de 8 a 8:30, etc.
Para esto ocupaba a Thery como compañía, lo creo de tal forma que su compañía fuera agradable, era educado y callado, físicamente era muy bello y estético. Pasaban todas las tardes charlando, sobre todo a la hora del café. Aunque quien realmente hablaba era el creador, mientras que el creado solo escuchaba y se quedaba callado.
Pobre Thery, abusado por su amo, sufría día y noche soportándolo. Lo quería, mas no podía evitar ser tan maltratado. Lo hacia trabajar de mas, le hacia escuchar sus incoherentes historias de anciano con mente en decadencia. Pero sobre todo, tenia control total sobre el.
Cuanto le hubiera gustado a Thery matarse, mas no podía, no tenia control sobre su mente, sus emociones, sobre su cuerpo. No le correspondía decidir si su vida continuaría o cesaría, no era dueño de él mismo, además de que no estaba programado para matarse. Inclusive era egoísta de su parte pensar en el suicidio, pues Cardigan se esforzó mucho en crearlo y se esforzaba aun más en darle mantenimiento.
Vivía diario, día a día siendo carcomido por el dolor ocasionado por esta especie de inmortalidad y de impotencia. Pasaron así meses, hasta que un día Cardigan murió, pero, no pudo desactivar a Thery y Thery no se podía quitar la vida. El dueño de Thery ya no existía, mas esto no le daba control sobre el, no estaba programado tampoco para matarse. Así que vive por la eternidad, sufriendo de soledad y melancolía, mientras que su esqueleto mecánico se oxida y deteriora cada día más, lo que le dificulta moverse, cada día sufriendo más, cada día más inútil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario