Había un rosal muy curioso, se encontraba en un monte de muy poca altura y era evitado por todos. Se decía que estaba encantado pues tenia ciertas características que eran realmente tenebrosas. Verán, todas sus rosas eran negras, todas menos una gran rosa que se encontraba al tope del monte, al centro de todas. Sus tallos llenos de filosísimas espinas cubrían todo el monte, y el color de estos eran tan oscuros que se perdían con las rosas mismas. Pero por si no fuera por poco, por los tallos corría sangre, sangre que según los lugareños era bombeada por la rosa roja del tope.
Un día una niña nació en la aldea, no era la niña mas hermosa del pueblo, sino probablemente la niña mas hermosa del mundo entero. Era lista, sabia bailar, pintar y tenia la voz de un ángel, pero era altanera, soberbia y muy elitista.
El rosal se creo una morbosa y enfermiza obsesión por la niña, se enamoró profundamente de ella, así que para atraerla, un día que la niña pasaba cerca del rosal, este hizo aparecer la rosa mas bella jamás vista, era una rosa morada con algunos pétalos de pálido rosado. La niña quedo encantada con la rosa y corrió para arrancarla. Al hacerlo broto sangre del tallo de la rosa y la niña se mancho el vestido.
–Ughh, que asco, este horrible rosal de aspecto mortuorio mancho mi hermoso vestido con la única rosa linda que tuvo, nunca me volveré a acercar a él.
La gran rosa roja empezó a decaer y marchitarse de tristeza, su tono rojo intenso paso a ser de un tono más bien vino, cuando un día, cuando iba pasando de nuevo la niña, el rosal soltó un perfume lleno de embrujadas feromonas cuyo aroma atrajo a la niña. Esta quedo poseída por el y corrió hasta la rosa roja. Estaba tan atraída y fuera de si que no le importaba que las filosas espinas cortaban y rasgaban su piel y junto con la sangre de los tallos que iba rompiendo y arrancando para abrirse paso, la niña quedo completamente cubierta de sangre.
Al llegar a la rosa moribunda, la niña le arranco un pétalo, pero al instante de hacer esto, los tallos cobraron vida, la rasgaron aun mas, la cubrieron por completo hasta que desapareció de la vista y la sumergieron hasta sus enmarañadas raíces. En poco tiempo la rosa volvió a ser de un rojo intensó e incluso corría por sus tallos mas sangre y mas rápido que antes. Todo gracias a que cumplió su deseo de placer con aquella pobre niña engreída.
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