En un cristalino rio de aguas, con un caudal liviano. Vivian un banco de peces que siempre junto a la corriente viajaban. Tenían reglas simples, quien encontrara algas o alimento primero, debía de avisar a sus compañeros. Nunca alejarse del banco, pero sobre todo, nunca nadar contra corriente Eran un banco muy pacifico, no molestaban a nadie, vivian en un rio seguro, por lo menos en el entorno donde nadaban.
Entre ellos existía un pez fuera de lo común, su nombre era Vreth, tenia un color naranja en la parte superior de su cuerpo, lo cual lo diferenciaba de sus compañeros. Vreth siempre fue un pez muy rebelde, no le gustaba seguir las órdenes, era muy distraído y en general, con sus comportamientos parecía ser de otra raza de pez. Cuando comía algas, las acechaba primero, luego cuando veía que su rítmico movimiento se paraba, este corría para devorarlas cual tiburón acechando una presa.
Nadie lo quería, por todos era rechazado, incluso lo trataban mal y de forma despectiva, Vreth pretendía hacer caso omiso a las actitudes y los comentarios de otros peces, aunque por dentro era fuertemente herido. Gustaba de alejarse del banco, a pesar de las reglas del jefe, pero pronto descubrió que a las orillas del rio, se hallaban las mas exquisitas algas y con poca demanda. A pesar de las ventajas de ir en contra de los mandatos de su sociedad y hacer lo que se le daba la gana, Vreth aprendió los peligros de esas zonas.
Así pasó el tiempo, Vreth seguía siendo discriminado y la ira contenida dentro de el fue aumentando. Un día, el jefe del banco se atoró en un una basura arrojada por un humano, quedó muy lastimado, pero tuvo tiempo de nombrar a su predecesor como jefe. Se necesitaba alguien con coraje, poco miedo, conocedor del rio. Es por eso, que eligió a Vreth.
No contentos, los peces aceptaron a Vreth como jefe, quien les prometió llevarlos ala mejor parte del rio, donde la comida abundaba, había pocos peces que los molestaran y podrían vivir mas pacíficamente. Pero había un pequeño detalle, se tenía que nadar contra corriente. Muchos peces se indignaron, sobre todo los más grandes, esas eran justo las reglas que el viejo jefe había prohibido, pero aceptando su mandato, fueron tras de el.
Vreth emocionado como nunca, llevo a sus peces contra corriente, aguardando el lugar preciso. Ansioso esperaba Vreth cuando de pronto, las garras y trompas de unos osos entraron al agua, masacrando al banco de peces. Fueron todos asesinados y mientras Vreth observaba extasiado la masacre, se acerco a un oso, haciéndose presa fácil y al igual que sus compañeros, fue devorado por un oso.
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