miércoles, 20 de octubre de 2010

Ludwig el lobo

   Hubo una vez en un bosque, una loba, que tuvo una camada de lobos cachorros, todos sanos y bravos, tal como la jauría necesitaba, todos menos uno, un perro que nació deforme, tenia una pata delantera mas corta que las demás, lo que le dificultaba caminar, además de que tenia una oreja caída, la otra parada. La loba y los demás miembros de la jauría decidieron abandonarlo a su suerte ya que no serviría para casar y matarlo seria inútil.
   Por otra parte, en un campo cercano de aquel bosque, una pequeña aldea alemana, donde a las afueras vivía un pastor de ovejas. Era un viejo solitario y amargado, sentía cierto odio a los pueblerinos y prefería pasar la mayor parte de su tiempo con sus ovejas, la naturaleza y los frutos de esta.
   Durante un atardecer, llevo a sus ovejas a pastar cerca del bosque, donde encontró a un cachorro de lobo, a uno deforme. El viejo granjero, que a pesar de odiar a los humanos, amaba la naturaleza y a los animales, así que tomo al cachorro y se lo llevo consigo a su casa. -Me lo llevare y lo criare para que cuide a mis ovejas, ya que al ser tan cachorro aprenderá a convivir con ellas y después me servirá para protegerlas de ladrones, coyotes u otros lobos.
   Al lobo lo llamo Ludwig en honor a su padre y tal como lo pensó, Ludwig creció y aprendió a cuidar de las ovejas. Pudo superar la malformación de su pata y podía caminar, trotar y espantar a algunos animales. Ludwig y el pastor se agarraron mucho cariño, solo contaban el uno con el otro y eran los mejores amigos.
   Pero Ludwig no se sentía lleno, al ser un lobo de jauría sentía la necesidad de estar con su especie, sentía tristeza pues sabia que fue rechazado por sus limitaciones físicas y que por lo mismo nunca podría tampoco hacer lo que los lobos normales hacían, pero se sentía muy a gusto con el pastor y sus ovejas. Todas las noches de luna llena subía a un risco a aullar melancólicamente a la luna, desahogaba así la tristeza y dolor profundamente guardaba del pastor y sus ovejas, pues ser lobo pastorero no le permitía andar con la cola caída.
   Un día durante la noche, se acerco una jauría de lobos quienes tenían planeado un festín con las ovejas. Ludwig al observarlos corrió a defenderlas, al mirar a la jauría, este se lleno de furia incontenible, tuvo sentimientos encontrados al ver a los de su misma especie y saco una fuerza anormal y con ella mató a una loba e hirió a tres mas (quien diría que a quien mató fue a su propia madre).
   Vivieron aun más felices el pastor y el, pues se creo fama de ser un lobo muy feroz y peligroso y ninguno se atrevía a molestar a las ovejas del pastor y Ludwig solo se ocupaba de espantar a ladrones o a uno que otro animalejo.
   Una noche de luna llena, Ludwig subió al risco como de costumbre a lanzar melancólicos y tétricos aullidos a la madre nocturna, cuando sintió un frio que le erizó los pelos.  Al ver la luna vio en ella el rostro de su madre a la cual mato, quien le gruñía con un odio amenazador. Ludwig se espanto y debido al problema con su pata se resbalo y cayo del risco muriendo por el impacto.
   El viejo pastor quedo solo y dicen que se volvió mas gruñón y amargado, esto es porque nunca supero la muerte de Ludwig y cada luna llena era atemorizado y atormentado por el ruido de unos melancólicos aullidos y si prestaba aún mas atención, podía escuchar unos feroces gruñidos.

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